“No es que no tengamos ni idea de hacer estadísticas”, afirma, “lo que pasa es que algunos sectores de la población hacen lo que les da la gana y así no se puede”.
La manifestación del domingo se convirtió rápidamente en una batalla campal en la que políticos radicales y jueces quemaban contenedores y destrozaban pequeños comercios al grito de “no hay pan para tanto español” o “no os representamos”.
“Los productos de primera necesidad”, afirmaba Montoro con la boca llena, “como las nécoras o las corbatas de Gucci, están disparando su precio y habrá que compensarlo de algún modo”.
En el proyecto se contemplaban también otras situaciones como las noches de hotel, vuelos, comidas o prostitución, en cuyo caso el co-pago se calcularía según coste, “todo para concienciar a la clase política de lo que cuestan las cosas”.
El propio Presidente del Gobierno entrante ha presentado esta mañana ante los medios su nuevo Gabinete de Incomunicación en una elegante sala blanca sin micros, sin carteles (salvo uno que reza “se exige silencio”), sin pantallas, sin mesas y sin sillas.
Las similitudes con el resto no quedan ahí: “Puchi” usa los sillones principalmente para dormir y sigue siendo votado pese a que lo deja todo lleno de pis y caca. “Es el candidato perfecto”.
El debate iba a ser moderado por Darth Vader, quien se marchó a los treinta segundos de conocer a los candidatos alegando que tenía la cabeza como un bombo: “siento una gran perturbación en el proceso democrático”.
A Rubalcaba gorra hacia atrás y los pantalones cagaos; a Rajoy bigotazo y sombrero mexicano. De esta manera la televisión pública espera que los espectadores noten alguna diferencia entre ambos de cara al debate.
“Es que ya nos entra un poco la risa cuando decimos lo de ‘obrero’”. Es posible que se elimine también la “S”, para ser honestos con la ideoligía, “y teniendo en cuenta que las políticas importantes vienen de Bruselas, mantener la “E” tampoco tiene mucho sentido”, comenta el portavoz del P.
“Ha sido un lapsus”, aseguran los portavoces de Moncloa, “esta mañana nos hemos levantado un poco perdidos”. En Standard & Poors se echan las manos a la cabeza y advierten a España que poner decisiones a consulta “puede traducirse en perjuicio para la democracia”.