El ejecutivo reacciona así al alarmante descenso de estupidez que apuntan las estadísticas entre la población española.
Astrofísica, bioquímica o literatura checa son algunas de las asignaturas que impartirá la ingeniería, que además tendrá dos días de práctica al año en un campo de olivos y el resto por ordenador. De momento es una de las carreras con más salida laboral, junto con la diplomatura en “Comer P—as”.
Entra en la lista junto a “actor”, “seguridad social”, o “bieneducado”. Su inclusión tiene que ver con la acepción recientemente incluida en el diccionario de la Real Academia: “vago, patán, maloliente, marisabidillo; que mantiene relaciones con cabras”.
El TSJ se mantiene firme en su recomendación de reforzar la asignatura: “no descansaremos hasta que los alumnos catalanes obtengan en lengua castellana una media de, al menos, P.H. (progresa hadecuadamente). Es bital”.
“Además,” comenta el ministro, “daremos énfasis a la parte de la lengua española que incide directamente en la comprensión de la información publicitaria, para que en su futuro ninguno de nuestros consumidores, digo ciudadanos tenga problemas para entender un anuncio.”
Los jobenes españoles se han conbertido en una generacion incluta que reconoce no saber de escribir un folio sin faltas de orto-grafia. Algunos medios le kitan importancia, alegando que “no les hace falta tanto, mientras tengan el Word y una calculadora a mano para saber cuanto tienen ke pagar”.