La alarma saltaba en la banca al hacerse público que además de estar trabajando gratis (lo cual, según las entidades financieras, es aplaudido y deseable), Vicente no pretendía obtener un beneficio monetario de la casa que está construyendo, por lo que no estaba supervisado por ningún banco.
Las decisión de abandonar el negocio de la extorsión responde al intrusismo profesional que en los últimos años han ejercido bancos y administraciones públicas diversas. “Nos han comido el mercado con métodos modernos”, añaden.
“Es que tengo un importante riesgo de prima y me asalta la duda soberana, por lo que ha disminuido mi valor en bolsas.” Bruselas le concederá el rescate porque “Vicenta lo justifica muy seria y con un lenguaje financiero incomprensible, como han hecho la mayoría de los bancos”.
“La próxima vez trataremos de ser más específicos con nuestra publicidad”, comenta el director de la oficina, “tuvimos el mismo problema hace tres meses con nuestra campaña ‘El Dinero Mejor Invertido’ y se nos llenó el banco de mariquitas”.
La crisis bancaria ha obligado a la Unión Europea a lanzar a toda prisa una norma que permite a los empleados de banca a sustraer las carteras de sus clientes, siempre dentro de los límites de la sucursal, y así limpiarlos directamente sin necesidad de los antiguos trámites burocráticos o elaboradas razones de economía de mercado.