Grupos de debate tratan de unificar criterios en materias de vital importancia: mientras en una esquina de la plaza deciden si cambiar el nombre cada jueves “para despistar a los bancos”, en la otra discuten si los sandwiches serán todos vegetarianos o se permite alguno de jamón.
“Esto no es censura, ni mucho menos”, comentan desde la Junta, “esto es… otra cosa que no es censura”. La Junta recomienda movilizar al grupo especial “francotiradores por la paz” de los antidisturbios. Varios medios de comunicación ofrecen a sus contertulios para echar una mano.
Treinta agentes de la Policía Nacional con diez francotiradores y dos carros blindados han interceptado a los familiares a la puerta de la iglesia, identificando al probable líder de la concentración a favor del Pepe, el “Padre Tomás”.
Además la banca los acusa de interesados, los periodistas de buscar que les escuchen, la iglesia de adoctrinar a las masas, los jueces de creer que no hay nadie por encima de ellos, el mundo del fútbol de distraer la atención de lo importante y las prostitutas de andar buscando sexo por dinero.