Los médicos del Athletic no descartan la rotura del ligamento cruzado y anuncian una baja de por lo menos un mes. “No voy a decepcionar a la afición”, declara ella, “en cuanto me den el alta volveré a las labores de mi casa como una más del equipo.”
Mientras solicita a la Federación que vuelva a ponerse al día, el Banco de España “agilizará la invención de términos financieros de extraño significado, a ver si así podemos seguir trabajando a gusto”.
En un documento titulado “Apretarse, que esto se va al carallo”, la institución financiera recomienda acumular un montón de miedo y atocinarse en casa mirando el fútbol, a la espera de instrucciones por parte de los Mercados: “Al menos esto es lo que estamos haciendo nosotros”.
“Ya hemos intentado tentarlos con suscripciones masivas a Gol TV, pero contra todo pronóstico las rechazaron: claramente no son gente normal y ha llegado el momento de pasar a mayores.”
Sus líderes saludan desde el “Bar de Paco”, cervecita en mano, y prometen continuar resolviendo en el calor de la barra los graves problemas del país. “Son los mejores resultados de nuestra historia… ¡Niña, cómo están los calamares!”.
Además la banca los acusa de interesados, los periodistas de buscar que les escuchen, la iglesia de adoctrinar a las masas, los jueces de creer que no hay nadie por encima de ellos, el mundo del fútbol de distraer la atención de lo importante y las prostitutas de andar buscando sexo por dinero.
Al joven se le escapó un “lo importante es el deporte, no los culebrones” a lo que el resto de contertulios respondió con violentos reproches y algunas convulsiones. “No vamos a dejar que un novato nos diga cómo se hace periodismo a nosotros, que incluso alguno hemos terminado con éxito la FP”.
“No estamos seguros de si ha huído, lo que es seguro es que aquí le esperan varios cargos por conversación temeraria.” No es la primera vez que se mete en líos por hablar demasiado: en 2004 fue arrestado en Castellón preguntando qué número de lotería había tocado por allí.
“Esta nueva crisis debe ser claramente peor que la nipona, a juzgar por cómo lloran los españoles”, declaraba ayer Ban Ki-moon. Llantos, gritos, desgarros de ropa, golpes en el pecho, gente corriendo por las calles y lanzándose en las fuentes… la sociedad española está mandando un mensaje tan evidente del horror que sufren, que los propios japoneses recomendaban en una carta a la ONU que “vayan a ver lo que está pasando allí porque tiene que ser muy gordo”.
Aunque Rusia, China, el Reino Unido o Francia le siguen de cerca, de momento la hegemonía del gigante americano es indiscutible en todos los sentidos, tanto en fuerza física y táctica de juego como en número de aficionados que animan, partido tras partido, a su país.