“Los neutrinos alemanes generan mucha más confianza que los procedentes de Grecia, España o Italia”, establece este informe de ciento cincuenta páginas, “y eso en seguida se hará notar en las bolsas internacionales”.
Al grito de “con Marco-Aurelio no pasaba esto”, varias capitales europeas se han echado a la calle para reivindicar una vuelta al “Pacto del Sestercio”, sumándose a las protestas de la población griega con motivo de su entrada en el exclusivo grupo de “países en vías de esclavitud”.
Bruselas recomienda al país que ofrezca a sus primogénitos como mano de obra basura, con salarios irrisorios y condiciones infernales. “Esperemos que sacrificar a esta generación consiga que los Mercados aflojen su presión divina”, explica el FMI frotándose las manos, “los caminos del Mercado son misteriosos…”
“Nos juntamos unas amigas y además de hacer calceta y ver las telenovelas, comenzamos un día a negociar con valores.” Ahora asisten a talleres para brokers del tipo de “hundir una moneda para pillar cacho” o “Portugal y Grecia, ese gran supermercado.”