Entre 2008 y 2011 apenas se ha detectado paro entre altos cargos políticos y banqueros, lo que demuestra que España está haciendo bien sus deberes.
El ejecutivo reacciona así al alarmante descenso de estupidez que apuntan las estadísticas entre la población española.
El gobierno no cree, de todas formas, que Bruselas cumpla finalmente su amenaza. ‘Si recortan por ahí no van a tener con qué comprarnos’, razonan.
“Los productos de primera necesidad”, afirmaba Montoro con la boca llena, “como las nécoras o las corbatas de Gucci, están disparando su precio y habrá que compensarlo de algún modo”.
Desde el gobierno afirman que el castigo está fuera lugar, porque “voracidad es una reacción lógica en estos animales, todo el mundo sabe que lo que hay que hacer es entenderlos y dejarse comer”.
José Blanco ha confirmado que la administración tomará en el Hierro las mismas medidas que tan buen resultado están dando para todo lo demás. “Hemos preguntado al F.M.I. y les parece estupendo”.
Los “titulares de la responsabilidad administrativa” de diversas urbes españolas insisten en la necesidad de la “reordenación del gasto”, mientras que los “sujetos financieros del reajuste” continúan “exteriorizando su déficit de comprensión” de las medidas.
Al grito de “con Marco-Aurelio no pasaba esto”, varias capitales europeas se han echado a la calle para reivindicar una vuelta al “Pacto del Sestercio”, sumándose a las protestas de la población griega con motivo de su entrada en el exclusivo grupo de “países en vías de esclavitud”.